martes, 6 de agosto de 2013

Orgullo, combate y sangre

Ese momento horrible que no termina más, espantoso, choto, croto, stop, stop.
Un hastío, un odio carnal hacia la totalidad del universo que me hace apretar los labios y cerrar los puños. Que bronca, loco. Odio caminar atrás de "domingueros".
Porque la vereda es larga y está prácticamente vacía, excepto por ellos. Ahí, paseándose lentamente adelante mío. Arriba mío.
Y me siento una idiota, porque siempre es lo mismo: Los quiero pasar y justo en ese momento hay un cantero con un árbol. Siempre.
"Ey, dejenmé pasar, ey" Y no me escuchan porque me da vergüenza y hablo bajo con voz de viejita moribunda. "Pssst, pe-e-er-mii-soo"
Obviamente, voy a pasarlos y tengo que subirme al cantero, caminar por arriba y pegar un salto para bajar adelante de ellos, puteando por lo bajo.
Ojalá me hayan escuchado, ellos y el árbol. Porque la existencia del árbol fue lo peor de la situación, lo que me hizo dudar de mi misma y Carla no puede dudar de sí misma porque se evapora.
Son los seres más hipócritas de todos. Burlones y vengativos árboles.
De hecho, hay una estadística que afirma que en un año mueren más personas por golpes en la cabeza cuando caen los cocos de la palmeras, que por los tiburones.
In your face, hippies. Abrazando al verdadero asesino. Dándole amor a uno de los mayores enemigos de la raza humana.
Y los pajaritos? Eh?
Los árboles tiran sus débiles nidos y matan a sus bebés. A los pajaritos bebés. Re chiquititos pajaritis bebitis con bonetitos festejando su cumpledía N.3. Abrazando a mamá gorriona, que está acomodando estratégicamente los lugares en la mesa para que no se generen discusiones políticas entre la tía Mónica, partido conservador, y el abuelo Hermendio, feminista pro-aborto.
"Gracias mami por el mejor cumpledía. Te quiero mucho. Soy re felíz. Amo este mundo hermoso. Amo a todos los animales. Aguante ser pajarito. Abuelo dejá ese cuchillo." 
Y <BLAM> cae la rama y masacre. Sangre para todos lados. Huevo revuelto y sangre para todos lados. Game of thrones al lado, no es nada. Todos llegamos a amar a ese pajarito, a pesar de que era un caprichoso insoportable que molestaba a sus compañeritas en el colegio y le pegaba a sus compañeritos más gordos.
Horrible.
Un bajón.
Y no estoy tratando de convencer a nadie de nada acá. Se que tuve un evento desafortunado en el pasado (A los 8 me caí arriba de un cactus), pero eso es completamente ajeno a este planteo.
Es sentido común.
Si alguien se copa, propongo talar algunos; hacer bats de baseball  y pegarles a los no talados (plural de "tarado" en chino) con ellos. Para que aprendan. Es como si te abofetearan con el cadáver de tu vecino Enrique. Ese que sale a la vereda en pantuflas y hace que los perros te caguen la vereda.
Y no tiene nada que ver, pero quiero hacer una mención especial a Diego Torres. Que en los noventa nada más se podía parar poniendo los brazos en diagonal.
Pongo el video también, así lo ven.



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